Junio 1ro.
de 2008. EL MASTERS CONSAGRO A LOS MEJORES EN LA NOCHE COLOMBIANA
Con una
noche exhuberante que permitió un recorrido por todas las manifestaciones de
la riqueza folclórica de las diversas zonas geográficas de Colombia, se
clausuró, en medio de la nostalgia de la despedida, el Masters International
de Bogotá que le permitió en la máxima categoría de 30-34 años el título al
jugador local Mauricio Salinas, protagonizando el mejor juego del torneo
frente al experimentado mexicano Armando Zarazúa.
La noche de
premiación fue llena de colorido con la presentación del Ballet Folclórico de
Colombia y de momentos de alta emotividad en la premiación, cuando la
organización hizo un homenaje a uno por uno de los ganadores en las
categorías en disputa. Cayó el telón en Bogotá y se abre el compás de espera
para una nueva cita. Los impulsores consideran que deben programarse dos al
año.
SALINAS LE
DIO LA ALEGRIA A COLOMBIA
Disciplinado
y concentrado, el local Mauricio Salinas recibió el aliento de un público que
se entregó íntimamente desde la barra para llevar al colombiano a consolidar
un título que sobre el papel no era nada sencillo. La mayor experiencia
internacional de Zarazúa lo mostraba como favorito, pero las ganas y la
convicción se impusieron en la cancha 5 del Club El Nogal. Un muy disputado
primer game se definió a favor del colombiano, pero Zarazúa impuso su ritmo
en los dos siguientes para adelantarse en el marcador, entonces vino la
igualdad que forzó el game definitivo. Zarazúa tuvo 10-5 con sucesivos match
ball, pero no logró cerrar el juego, perdió la concentración, pensando tener
a su favor la ventaja definitiva y a la postre permitió la igualdad, el tie
break y la definición para el colombiano para que la tribuna del tricolor
rompieran en estridentes aplausos y gritos de Campeón, Campeón. Fue el mejor
momento de la parte competitiva del Masters.
TALENTO Y
CALIDAD DEL ARGENTINO RESTA
Brasil y
Argentina protagonizaron la final del 35-39 con los dos mejores jugadores del
torneo en la categoría. Por Argentina Horacio Resta, quien fuera 40 del mundo
en PSA, considerado uno de los mejores jugadores del continente en los años
90, y por Brasil Vinicius Savio, un jugador que dejó una grata impresión por
su dedicación y disciplina.
La precisión
y control exhibidos por el argentino fueron el acicate de un triunfo
contundente y claro. No cedió un solo game en la instancia de los grupos y
tampoco en la llave final, la excepción no podía ser la final y a pesar de la
resistencia y ganas del carioca al final un 3-0 claro selló el título que la
delegación argentina celebró gritándole desde la tribuna Harry Poter a Resta
gracias a la magia evidente de su juego.
LA ESCUELA
CANADIENSE
Consagrado,
metido en su juego, con una clara convicción de haber llegado a Bogotá por el
título, el canadiense David Sly conquistó el título en la más fuerte y
nivelada de todas las categorías, la de 40-44.
Tuvo que
vencer en el cuadro final a una jauría de fuertísimos jugadores colombianos y
reponerse al desafió de la altura bogotana, que lo dejaban extenuado al
finalizar los largos rally que le imponían los locales, a la espera de lograr
que el aire del canadiense se acabara. Nunca se acabó, a pesar de las
evidencias en la cancha, y cuando se veía más agitado, sacaba sus mejores
bolas. Esa capacidad mental, combinada con la clásica escuela del squash
canadiense, le permitieron ganarle la final al colombiano Julio César Herrera
con marcador de 3-0.
UNA VIDA EN
EL SQUASH
La
recompensa de toda una vida dedicada al squash le permitió a entrenador
colombiano Edgar Navas conquistar el título de la categoría de 45-49, que fue
una de las más emotivas de la competencia. Llegó a la final junto al
ecuatoriano Juan Novoa, quien gracias a un gran nivel de juego y total
concentración durante el evento, avanzó sin problemas para legar a la
instancia final.
Pero en la
definición del título pudo más la experiencia de Navas, quien supo aprovechar
la presión de la final que se evidenció en su rival y con un 3-0 selló el
triunfo.
LA HISTORIA
HACE JUSTICIA
Uno de los
grandes gestores del squash colombiano, campeón nacional durante varios años
en los 80, Angel Rodríguez no perdió un solo game en su camino al título de
la disputada categoría de 50-59 años.
La calidad y
el talento se conservan con la disciplina y la dedicación. Ese fue el claro
testimonio que dejó Rodríguez tras doblegar en la final al sólido mexicano
Arturo Salazar en 3 games.
UN EJEMPLO
DE DEDICACIÓN Y SATISFACCIÓN
Qué grato
recuerdo dejó la categoría de los mayores de 60 años. El jugador de Malasia
Robin Yajesuria demostró que no en vano se tomó el trabajo de venir de tan
lejos. Llegó convencido del título y después de protagonizar juegos de grata
impresión para el público frente al ecuatoriano Hernán Ordóñez y el
colombiano Luis Carlos Chávez, se coronó como el mejor.
Son los tres
jugadores un extraordinario ejemplo de dedicación, pero además de alegría.
Nunca dejaron de sonreír, dentro y fuera de la cancha. Demostraron que así es
como debe tomarse la vida, para llegar con la vitalidad y la alegría de
Robin, Hernán y Lucho.
LA EXPRESIÓN
DE LA FEMENIDAD Y LA ENTREGA
Resultó muy
grata la presencia de la categoría de las damas en el Masters. Todas
colombianas, siempre motivadas y experimentando muchas una competencia
internacional, protagonizaron juegos muy emotivos.
La final
llevó a las dos mejores exponentes a enfrentarse. Y cuando los pronósticos
apuntaban con claridad al nombre de la experimentada Luz Stella Zamora, fue
la entrega, dinámica y velocidad en la cancha que exhibió la jugadora
santandereana Angélica María Gómez, la que le permitió conquistar el título
para las damas con un 3-1 final.